Sobre el Acuerdo Marco (II)

El acuerdo marco que han firmado los dirigentes de Podemos, EQUO e IU, y que ahora quieren que las “bases” (maldita palabra) refrendemos con entusiasmo, tiene tres aspectos: el autonómico, el municipal y el europeo.

En el autonómico, por miedo a que las direcciones regionales se sublevasen, se ha salvado con una autonomía clara de dichas direcciones. Sin embargo en los otros dos niveles sí que hay una imposición clara. Voy a tratar de explicar por qué no me gusta el acuerdo en estos dos niveles.

El acuerdo municipal

Al tratarse de una acuerdo estatal, la Junta electoral no permitirá a ninguno de los tres partidos concurrir en solitario o en coalición con otras fuerzas diferentes en ningún municipio del estado. Esto destruye las posibilidades de proyectos independientes y que han funcionado muy bien como el caso de Ganemos Avilés, que conozco de cerca u otros. No habrá muchos, por desgracia, a lo largo del país. El pablismo se ha encargado de dinamitar todas las confluencias, una por una, convirtiéndolas en grupos dóciles a las órdenes que emanan de Madrid. Aún así quedan experiencias municipalistas, incluida una parte importante de Ahora Madrid, que desbordan la estructura de los partidos políticos.

Foto de Chris Slupski en Unsplash

Ya nadie se acuerda, pero la idea original de EQUO era conseguir que la gente normal se implicase en la política. Y el objetivo de Podemos era “desbordar” la política tradicional. Por eso ambos partidos en sus inicios se negaban a unirse con IU e incluso descalificaban con reproches profundamente injustos a gente que lleva 30 años dejándose la piel por unos ideales, con sus aciertos y sus errores. Si realmente queremos desbordar tenemos que mimar y cuidar los pocos espacios donde la ciudadanía participa y no meter nuestras estructuras, de las que la mayor parte de la gente huye como de la peste.

Pero hay otro aspecto aún más importante. Si queremos cambiar la sociedad y creemos en toda la palabrería que soltamos en nuestras redes sociales y blogs, necesitamos gente empoderada y cargos públicos donde haya personas, formadas, informadas y críticas. Si hacemos partidos de gente infantilizada cuya experiencia consiste en aplaudir en los plebiscitos que nos proponga el líder de turno, ¿de verdad esperamos que sepan luchar contra la derecha, que sepan atraer a la gente y ser creíbles?

Por desgracia, tenemos muchas experiencias de personas que nos avergüenzan. Desde el caso de Alicante donde una trásfuga ha devuelto el gobierno al PP – al corrupto PP alicantino – al caso de Álava donde la senadora más votada del estado español ha tenido que ser expulsada y ha demostrado un comportamiento indecente para un cargo público. Pero además de esos casos, ¿Cuántos fracasos conocemos? ¿Cuántos tránsfugas? ¿Cuánta gente que solo calienta el asiento? ¿Cuántos grupos municipales donde la gente ni siquiera se habla?

Todo eso es debido a la falta de experiencia y de capacidad para actuar como colectivo. Si tenemos agrupaciones locales de partidos que son meras correas transmisoras de las decisiones de una dirección estatal de muy pocas personas, entonces tendremos gente incapaz para ocupar las concejalías. Si tenemos agrupaciones locales autónomas que tienen que ganarse el respeto y los votos por sí mismas, tendremos gente válida y una cantera de personas formadas para otros ámbitos de la política.

No necesitamos un acuerdo marco que solo servirá a los paracaidistas y a los ineptos. Necesitamos acordar a nivel estatal políticas y programas. Eso sí hace falta y tenía que estar hecho ya, pero claro mola menos, detrás de eso no hay puestos ni dineros, ni guerras internas.

El acuerdo de europeas

Las elecciones europeas son las elecciones donde el voto es más ideológico y más libre, donde menos pesa el voto útil a la hora de tomar una decisión. Además es una única circunscripción para todo el estado, lo que hace que, dado el número de escaños a repartir, el reparto es casi proporcional y de momento sin umbral mínimo para entra el Parlamento Europeo. Eso hace que pequeños partidos puedan aspirar a tener representación. Pacma lleva varios años intentándolo y puede que 2019 sea su año.

Foto: Nicolas Postiglioni en Pexels

Otro aspecto a tener en cuenta es la posibilidad de buscar pactos con fuerzas regionalistas como Compromís. No podemos olvidar que EQUO forma parte de la coalición Compromís y, a pesar de que Uralde ha intentado dinamitar ese acuerdo con la ayuda de Juliá Alvaro, ese acuerdo sigue vigente.

Por otro lado, el partido verde europeo tiene su propio grupo parlamentario mientras que los escaños de Unidas Podemos serán para el grupo de la izquierda. Y no podemos olvidar la aparición en escena de DIEM25, una idea europeísta y utópica muy próxima a los postulados de los verdes.

Con todos esos mimbres se podría construir una candidatura alternativa que competiría de forma no agresiva con la coalición IU – Podemos y que daría un mejor resultado electoral conjunto. No olvidemos el millón de votos perdidos en junio de 2016. Tres partidos unidos no siempre obtienen mejores resultados que por separado.

Presentar este acuerdo marco sin ningún debate previo, sin ningún análisis de los pros y los contras, sin haber explorado ninguna otra opción, es una demostración de que todas las maniobras de Uralde y Juliá Alvaro desde hace meses era preparatorio de una ruptura provocada con Compromís que diera valor a la venta de EQUO ante al altar de Pablo Iglesias. Afortunadamente eso les salió mal. La única satisfacción que siento al ver en qué se ha convertido lo que fue una ilusión colectiva es pensar en cómo suele pagar Roma.

Pepín Fernández es asturiano e ingeniero técnico industrial. Es afiliado a EQUO desde el año 2011 e impulsor del blog Verdes y Libertarias.

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