Sobre el acuerdo marco (I)

Estuve dándole vueltas a cómo escribir este artículo de forma que cumpliera con la máxima de hacer una comunicación asertiva, positiva y propositiva, como creo que debe ser la comunicación política de un partido verde. El problema es que como todo el mundo sabe, además de feo y calvo, soy un cafre dinamitero y en estos momentos me apetece más echar espumarajos por la boca que ser constructivo.

Por lo cual, decidí hacer el artículo en dos partes, en esta primera trataré de imitar a Guillem Martínez y su estilo corrosivo en CTXT. Para quien no sepa quién es Guillem o, aún más grave, no sepa qué es CTXT, le pongo como penitencia pagarse una suscripción y leerse del tirón “57 días de Piolín”. Luego en la segunda parte, una vez echada fuera toda la bilis, ya si eso me pondré un poco doctoral, tipo Enric Juliana, por ejemplo.

Para la gente más sensible, aprovecharé el estilo de Guillem dividiendo en párrafos. De esa forma, en los párrafos impares verteré todo el asco que me da la situación actual y en los pares intentaré ser más ecuánime. Por tanto, advertencia. NO LEÁIS los párrafos impares, y si alguien los lee que se atenga a las consecuencias, que no digan que no lo advertí.

Y finalmente, para quienes en EQUO leen argumentarios, en este artículo se me debe acusar de dinamitar el partido, no de escribir palabras ampulosas, esta última acusación es para la segunda parte. Es solo por ahorrarles el trabajo de consultar. Upsss, que aún no estoy en el párrafo impar.

1. Bien, el 1 es impar así que puedo despacharme a gusto. Una cosa importante en cualquier negociación es la confianza. Y para que haya confianza debe haber honestidad y transparencia en la persona que nos representa. También veo lógico que haya siempre más de una persona en la negociación. En este caso, desde EQUO solo nos representaba Beatriz del Hoyo. Asesora parlamentaria. Esto último no es malo per se, es más puede ser bueno. El problema está en cómo se llega a ese puesto. Tipo Angel Carromero, es decir, por hacer el trabajo sucio, o asesor tipo soy una experta en algo y tengo mucho que aportar. Para saber qué tipo de asesor es una persona, hay que saber cómo fue contratada. Vaya, en este caso no sabemos cómo se hizo el proceso de selección, ni donde se anunció, ni quienes formaban la comisión que realizó la selección, ni qué requisitos se pedían, ni si hubo más personas candidatas, tampoco sabemos cuáles son sus méritos, ni quién es su responsable, ni cuál es su trabajo…vaya… ¿y si le preguntamos?, pues lo normal es que diga que la estás ofendiendo y que eres un machista, incluso, sin rubor alguno a sus propias compañeras ecofeministas. Mientras tanto sigue cobrando de mis impuestos un montón de dinero (no sé cuánto tampoco), y a mi alrededor veo muchas mujeres con una preparación y una capacidad igual o mayor que la suya y con un currículum mejor que el suyo que o no tienen trabajo o tienen un trabajo peor remunerado y menos satisfactorio. Si esto es la nueva política, por Dios, ¿Dónde está la vieja política?, que vuelva, por favor y rapidito que la necesitamos.

Foto: rawpixel.com en Pexels

2. ¿Cómo debe negociarse un acuerdo de forma democrática? Primero, por una comisión, no por una persona. Comisión elegida por órganos legítimos, votación universal o nombrada por órgano, pero elegida de forma trasparente y legítima. Esa comisión debe tener un mandato y un funcionamiento conocidos y claros. Es evidente que no todo lo que negocien será publicable al instante. Lo que debe haber son actas de las reuniones formales que se pueden publicar con cierto retraso y que pueden ser muy someras, pero deben existir. La idea de la comisión será explorar diferentes posibilidades e ir presentando resultados parciales (aunque sea ante un órgano restringido para garantizar la discreción). En algún momento del proceso podemos ver la posibilidad de realizar una consulta si se ve que hay que elegir sí o sí entre dos caminos, aunque lo ideal es llevar hasta el final todas las posibilidades y realizar una consulta ofreciendo diferentes opciones. Si eso no fuera posible, debe informarse claramente de las opciones desechadas y por qué. Esto no se puede tratar de unas lentejas, las tomas o las dejas. Esto se debe tratar de un trabajo discreto, por supuesto, pero claro, de negociación basado en mandatos de la asamblea, no en preferencias personales.

3. La verdad es que me digan una mentira en la cara me da ardor de estómago y va uno cumpliendo años, por lo que no es bueno tener ardor de estómago. En la lista de correo de mesa federal de EQUO se dijo que los contactos de Beatriz del Hoyo con Pablo Echenique no eran para negociar que eran solo tomas de contacto. Y se nos acusó de dinamitar el partido a los suspicaces. Yo como no tengo tolerancia al alcohol, no puedo ser borracho y dinamitero como las Cuencas Mineras que tanto quiero, por eso me limito al tema de la dinamita. Y desconfío mucho, muchísimo. Por eso desde diferentes ámbitos y situaciones contribuí a que se pidieran explicaciones…sin recibirlas. Todo eran contactos informales, no había ninguna negociación. Pero la culpa fue mía, claro, el hecho de que la prensa publicara un acuerdo no quiere decir que Beatriz del Hoyo y otras personas de la CEF mintieran cuando dijeron que no estaban negociando. Es simplemente que vemos la realidad desde prismas diferentes, a ver cómo se lo explico a mi estómago…

foto: Randy Colas – Unsplash

4. Una votación democrática exige que haya igualdad de oportunidades entre las diferentes opciones. Es decir, deben existir espacios donde se pueda producir el debate entre opciones contrapuestas y debe entenderse que todas las opciones que se presentan y se defienden son legítimas. Por ello es muy importante la pregunta que se formula y el momento en que se decide preguntar. Se debe ser muy escrupuloso con este tema, porque eso marca la diferencia entre una consulta democrática y una que no lo es. Si pregunto, por ejemplo, “¿Quieres ser guapo y rico?”, la respuesta obviamente será sí. Sin embargo, si te pregunto, “¿Estás dispuesto a prostituirte en un burdel clandestino de Abu Dhabi, con riesgo de muerte si te pillan y a la vuelta hacerte una operación de cirugía estética a ver si conseguimos arreglar esa cara que Dios te dio?”, la respuesta probablemente sea que no. Por eso, antes de salir a la prensa diciendo que “Se ha firmado un acuerdo”, debería haber una noticia tipo “se ha firmado un preacuerdo que debe ser votado”, porque de esa forma no se condiciona el resultado. Además, debería hacerse un esfuerzo de explicar el acuerdo en todos los foros, hacer asambleas en los territorios y que las personas responsables de los acuerdos acudan a explicarlos. Utilizar la equomunidad para el debate online, etc. Es decir, un acuerdo democrático se vota democráticamente con un votante crítico e informado.

5. Esto de “refrendar” lo que dice el gran líder está convirtiéndose en una costumbre, con todos los palmeros en Twitter diciendo que “juntas empezamos, juntas seguimos”. El problema está con los que somos así un poco bordes, que ya me dice mi mujer que soy un puerco-espín. Es que no sé qué pasa que no me levanto del asiento, ni con el himno nacional, ni con los gritos entusiasmados a favor de los propietarios de chalé. Es más, recuerdo que hubo un tiempo en que la gente de izquierdas cantábamos cosas como “levanta el dedo”, porque entendíamos que ser de izquierdas no es alinearse con un líder y un argumentario, sino enamorarse de una idea y una ilusión. Entendíamos que desde una visión subversiva y libertaria estábamos en un grupo de compañeros y compañeras, con discrepancias e incluso disputas, que no éramos “grupies” de nuestro barbado o amado líder. El problema es que yo, viejo lobo estepario, no estoy para estar a las órdenes de ningún macho alfa, porque, aunque no tenga coleta, ¿no sirvo yo de macho alfa? Me dicen que esto que predicamos es utopía. Estoy de acuerdo, pero mientras llega la utopía de la libertad, ¿por qué no me dejan a mí mandar?, al fin y al cabo, si la democracia horizontal no sirve, tiramos de verticalismo y honor al líder, pero que el líder sea yo. ¿O es que los calvos y con barba no tenemos derecho? Reivindico la revolución de los Fernández, después de Suárez, González y Sánchez, ¿ya nos toca no? O quizá el problema es que quienes piden que se “refrende” algo, en lugar de que se vote y se niegan a debatir las posiciones, no sean muy de izquierdas…o quizá es que no tengo ni idea del tema, ya me dijo en su día Alejandro Sánchez que quién era yo y qué credenciales tenía para hablar de la ecología política…es lo que tiene no tener un apellido con preposición delante, que no se entera uno de nada.

Pepín Fernández es asturiano e ingeniero técnico industrial. Es afiliado a EQUO desde el año 2011 e impulsor del blog Verdes y Libertarias.

3 comentarios en “Sobre el acuerdo marco (I)

  1. Buenos días. Y te preguntas porque no puedes ser tu el ” macho alfa”, en tu lenguaje faltón y peyorativo, ……por eso mismo. Porque muestras desprecio y superioridad intelectual sobre tus compañeros que piensan distinto. Piénsalo.

  2. Mi lenguaje no sé si es faltón y peyorativo, es posible, es una muestra de un tremendo cabreo.
    Un cabreo que es consecuencia de que me mientan de forma habitual, como demuestro en el artículo fehacientemente.
    Muestro desprecio por la mentira y la falta de ética de ciertas personas del partido. Sí no lo puedo disimular.
    ¿Superioridad intelectual?. No sé si la siento, la verdad es que creo que no. Sí es verdad que tengo capacidad de escribir y reflexionar, algo que creo que debe tener cualquier persona que se dedique a la política. Y algo que creo que no tienen las personas que están ahora en la CEF. Por tanto, sí siento cierto desprecio por personas que no saben desempeñar su profesión y además insultan a los demás.
    Un albañil que no sepa poner ladrillos y encima se crea mejor que los demás despierta mi desprecio. Un político que es incapaz de hilvanar un discurso y se dedica a insultar a los compañeros en sus muros de Facebook como Uralde, despierta mi desprecio intelectual sí. La verdad que es algo que he pensando y me reafirmo en ello.

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