Nueva política: ¿cómo hacemos para que no se parezca a la vieja?

¿Qué entendemos por nueva política? probablemente tengamos una idea más o menos parecida pero en la que los acentos y las prioridades varíen. Así que me voy a limitar a reflejar algunas características que, en mi opinión, definen esto de la nueva política, con la intención de aportarlas como elementos para la reflexión.

Al pensar en “nueva política”, pienso en transparencia, democracia participativa, ecología, feminismo, equidad, horizontalidad, rendición de cuentas, inteligencia colectiva… Creo que política no se hace únicamente desde los partidos políticos, también se hace desde movimientos sociales, asociaciones vecinales, colectivos ciudadanos… Me centraré en los partidos políticos, pero también creo que la nueva política de partidos debe tener un contacto estrecho y cercano con estos otros espacios porque si no acabará como la vieja política, alejada de la calle y de la realidad.

En realidad me gusta más llamarlo nueva forma de hacer política, y es que en el “hacer” está la clave, el papel lo aguanta todo, pero lo que hacemos es lo que produce unos efectos u otros y lo que en realidad nos define.

Foto de Oliver Cole en Unsplash

Lo primero que necesita la nueva forma de hacer política es cambio, transformación, y ya sabemos que los cambios generan resistencias. Al sistema en el que vivimos no le gustan demasiado los cambios, especialmente cuando buscan, entre otras cosas, el reparto del poder. Por eso es tan importante tener muy claros los objetivos, valores y prioridades que nos definen y a los que no queremos renunciar (aquí ya empiezan a surgir las primeras diferencias entre quienes hemos decidido implicarnos en esto de la nueva política), porque si no los tenemos claros el propio sistema tenderá a alejarnos de ellos.

Por qué creo que EQUO se ha ido alejando en algunos temas de la nueva política:

Así nos definimos en nuestra web “EQUO es el partido verde en España, somos un partido político cuyas señas de identidad son la defensa de la sostenibilidad, la democracia participativa, la justicia social, la equidad y los Derechos Humanos. Somos el Partido Verde en España y nacimos en 2011 para reciclar la política…”. “Y por eso defendemos nuestros valores solidaridad, sostenibilidad, igualdad, justicia, protección, buen vivir, humanidad, paz, democracia, transparencia, inclusión, participación…

Los comparto todos, obviamente, pero echo de menos palabras que sí leí en la web cuando llegué a EQUO allá por 2013, sin buscar mucho, ahí estaban, y que hoy o no aparecen o se han difuminado: horizontalidad, radicalidad democrática, feminismo, inteligencia colectiva…

Horizontalidad y radicalidad democrática son algo más que democracia participativa, esa ya la hacen otros partidos en mayor o menor medida, incluso los viejos. La horizontalidad va directamente a la toma de decisiones y parte del poder de la inteligencia colectiva. Y para que sea real y no suponga una manipulación del colectivo (tipo de preguntas en las consultas, información previa disponible…) necesita de la transparencia y fluidez en la información y del debate entre diferentes perspectivas. La transparencia es algo más que rendición de cuentas y números en una página web (eso también lo hacen otros).

El debate y la transparencia en la información hay que promoverlos, poner los medios y utilizarlos. Lleva tiempo y esfuerzo y a veces el resultado es una baja participación, pero es que a participar también se aprende. Creo que en este tema desde los territorios se ha hecho un esfuerzo considerable, con diferencias entre unos y otros, pero importante. La tentación de rebajar la horizontalidad es grande, es fácil pensar que un grupo reducido de personas funciona mejor, es más ágil y eficiente y, por supuesto, quieren lo mejor para el partido. Probablemente se haga con la mejor intención, creyendo realmente que ese pequeño grupo sabe lo que nos conviene, pero es otro pasito más hacia la vieja política.

En EQUO conviven distintas concepciones y sensibilidades sobre cómo entendemos el funcionamiento del partido, pero no hemos sabido encontrar puntos de encuentro. No se comprende que se esté hablando y buscando acuerdos fuera de EQUO y no se haya podido encontrar puntos de encuentro y acuerdo dentro de EQUO. En este momento una parte ha echado mano del “hemos ganado y tenemos mayoría” (esto lo hemos escuchado varias veces, no me lo invento), arrinconando otras opiniones y perspectivas, y perdiendo la oportunidad de enriquecernos, hasta el punto de provocar hasta 8 dimisiones en la CEF y en estos momentos ni siquiera haberse sustituido las últimas cinco dimisiones (han pasado 2 meses). Esto ha sido un gran paso hacia la vieja política.

Foto de Alice Donovan Rouse en Unsplash

EQUO es un partido verde y feminista, así me lo explicaron cuando llegué y así nos definimos muchas veces, mejor dicho, ecofeminista. Porque ni lo verde se entiende sin el feminismo, ni el feminismo se entiende sin lo verde. Creo que no hemos sabido aprovechar este elemento que nos define, ni la formación y discurso de muchas compañeras, principalmente mujeres pero también algunos hombres. No nos hemos formado lo suficiente (mucha gente cree que de feminismo puede hablar cualquiera, pero resulta que también se aprende) y no lo hemos visibilizado. Por ejemplo, la coportavocía paritaria sigue sin aprovecharse y es algo que nos hubiera diferenciado del resto. De feminismo hacen gala muchos partidos, pero todos acaban cayendo en los mismos errores, previsible, el sistema patriarcal en el que nos hemos educado pesa mucho, por eso la formación es tan importante, porque nos da herramientas y “pistas”. La igualdad entre mujeres y hombres se incluye en los discursos (a veces), en los programas electorales (siempre), pero en el funcionamiento interno de los partidos se repiten formas y discriminaciones que son habituales en la sociedad. Un ejemplo, la primerísima línea en política no deja lugar a dudas: PP (Rajoy); Ciudadanos (Rivera); PSOE (Sánchez); Podemos (Iglesias); Garzón (IU); EQUO (Uralde). No nos diferenciamos del resto, con el agravante de que hemos podido hacerlo, las herramientas las teníamos.

Y hablando de líderes, hemos caído en el liderazgo más tradicional desde el principio. El “síndrome de los padres fundadores” está presente desde el minuto uno (igual que en otros partidos), no hay más que consultar nuestra web, es evidente quién ostenta el liderazgo. Aquí no nos hemos alejado de la nueva política, desde el principio hemos sido un partido más, el liderazgo ha sido claro y visible, no compartido y por supuesto masculino. En mi opinión esta estrategia en torno a un líder no nos ha beneficiado, hemos perdido la oportunidad de diferenciarnos visibilizando un liderazgo compartido y paritario.

Hacer nueva política más allá del papel no es fácil. Supone implicar a muchas personas, no sólo en el trabajo colaborativo sino en la toma de decisiones y los procesos por lo tanto se complican. Y supone necesariamente un reparto del control y del poder y éste es un cambio tan, tan profundo que, en mi opinión, es la primera piedra en la que todos los nuevos partidos tropiezan.

Por qué creo que EQUO sigue siendo un proyecto con futuro:

Porque la Ecología Política es en sí misma nueva política, porque lleva implícito un nuevo modelo de partido y una forma nueva de hacer política. Porque nuestra propuesta para la sociedad y el Mundo en el que vivimos es completa, es transversal, y la única que pone el cuidado de las personas y del Planeta verdaderamente en el centro.

Foto de Mitchel Lensink en Unsplash

No perdamos esa transversalidad porque entonces EQUO quedará en su rinconcito verde, pero en lo que la mayoría de la sociedad entiende por verde. Hoy, a diferencia de lo que pensaba hace 5 años, sé que lo verde es medioambiente y sostenibilidad, pero es mucho más, es un cambio de modelo energético, de consumo, de producción, pero también económico, de relaciones entre las personas, de sustitución de la competencia por la colaboración, de distribución de la riqueza. Hoy sé que para cuidar de las personas es imprescindible cuidar del Planeta, y que para hablar de cuidados del Planeta y de las personas hay que hablar de ecofeminismo. Pongamos estos elementos en el centro de nuestro discurso, explicándolos, relacionándolos, poniéndolos en valor, sin olvidarnos también de hacer nueva política.

Trabajemos por nuestra identidad como partido, las alianzas y acuerdos ya llegarán, pero teniendo claro lo que somos. Desde el principio decidimos no depender de los bancos para mantener nuestra libertad de actuación y decisión. Cierto es que necesitamos financiación para mantenernos, pero no cambiemos la dependencia de los bancos por la dependencia de otros partidos disfrazándola de alianza. Busquemos otras formas, reduzcamos gastos…y desde la identidad e independencia como partido, lleguemos a acuerdos y alianzas. Aunque seamos un partido pequeño, somos importantes, EQUO es necesario.

Tenemos la ventaja de ser todavía un partido pequeño, aprendamos juntas a funcionar de otra forma. Me consta que en muchos territorios se hace, que hay mucho trabajo hecho, que tenemos herramientas para hacerlo en todos los ámbitos, desde Federal hasta asambleas locales, y si no se hace, pidamos que se haga y cuando dependa de nosotras, hagámoslo. El hacer de otra forma nos diferenciará de otros partidos.

Maite Pozo es donostiarra y vive en Madrid. Es psicóloga y trabaja en programas europeos de inclusión y políticas sociales, actualmente en el ámbito de las personas mayores. Es afiliada de EQUO Madrid y en 2015 fue co-coordinadora del programa electoral de EQUO en las elecciones generales.

2 comentarios en “Nueva política: ¿cómo hacemos para que no se parezca a la vieja?

  1. Estupendo y bien enfocado artículo Maite. Quizá se echan de menos algunas otras notas que deberían ser también distintivas de la nueva política, tanto en los partidos como en las instituciones. El ejercicio de la política como algo temporal, no profesional, con máximas facilidades para la conciliación y con condiciones laborales y retributivas equivalentes a las del conjunto del país. Algo sobre esto apuntamos en el programa electoral de Equo para las elecciones generales de diciembre de 2015 (Bloque de Democracia y Libertades, Capítulo 1.2 Democracia participativa).

  2. Hace unos meses decidí dar el paso de reengancharme a Equo. Cuando tomé esta decisión influyeron muchos factores, igual que cuando hace ya casi dos años decidí alejarme del activismo en política y en consecuencia, darme de baja en Equo. Reverdecer ha sido y es una de las iniciativas que me volvieron a ilusionar con Equo, junto a reencontrarme con un buen grupo de personas que volvíamos a estar, a nivel local (y casi provincial), “huérfanos de partido” y nos negábamos a asumir esa pérdida. Creo que en muchos ámbitos territoriales, las confluencias nos están diluyendo como organización y uno de los resultados catastróficos (pero reversible, como estoy pudiendo comprobar) es que esa “inteligencia colectiva” a la que se alude y apela en el artículo, está también prácticamente desaparecida. Comparto los objetivos de horizontalidad, transparencia, radicalidad democrática, visbilización de la paridad en todos los órganos, pero también a mi vuelta constato la certeza de la frase que enmarca el artículo “En EQUO conviven distintas concepciones y sensibilidades sobre cómo entendemos el funcionamiento del partido, pero no hemos sabido encontrar puntos de encuentro. ” Es legítimo defender distintas sensibilidades, pero creo que la estrategia que se usa para ello, por ambas partes está siendo demoledora para un partido que, también estoy de acuerdo, tiene futuro y no solo eso, sino que en mi opiniónes impescindible. Claro que es importante encontrar un punto de encuentro pero no se encuentra, es imprescindible rediseñar las estrategias para que éstas, no acaben por fulminar el proyecto. ¿Qué clase de estrategia es aquella que para conseguir unos objetivos, termina por eliminar el sujeto de éstos?

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